Nuestras miradas pararon el silencio,
no había palabras,
sólo existía el movimiento de nuestras manos;
acariéndonos, aumentando
el deseo de hacernos
besos y mas besos...
El susurro en mi cuello,
la respiración de tu cuerpo
me humedecía y me elevaba a la máxima potencia.
Escuchar tus suaves gemidos,
buscar a oscuras tu boca para callarla
con besos y mas besos...
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