miércoles, 31 de octubre de 2012

Días grises

Hoy me he despertado y me he encontrado un día ventoso, lluvioso y gris. Me viene al recuerdo de pequeña; mi madre nos forraba de chaquetas, botas de agua, gorro y paraguas para llegar al colegio lo menos empapados, pero era imposible, siempre teníamos los uniformes húmedos hasta pasadas unas horas y encima te sentabas en aquellas sillas tan frías que no se olvidan. Cerca de casa había una montañita a la que solíamos ir mis hermanos y yo a tirarnos con un trozo de cartón que nos hacía de trineo, guas!, era divertidísimo, nos tirábamos de uno en uno, luego de dos en dos y así hasta ya tirarnos sin cartón porque quedaba ya completamente deshecho. Recuerdo que cuando nos íbamos de vuelta a casa los pantalones nos hacía el camino difícil, porque siempre los llevábamos cargados de barro, mi madre se tiraba de los pelos cuando nos veía llegar, pero a nosotros eso no nos importaba, habíamos disfrutado como enanos.
Reconozco que ahora ya no me gustan tanto los días grises, se vuelven tristes y sobríos. Pero intento buscarle el lado alegre y recurro al recuerdo para que me saque una sonrisa.











Feliz día Gris!

miércoles, 3 de octubre de 2012

Escribir para desahogarme

Dicen que cuando uno está mal, lo mejor es escribir, sin retroceder para corregir nada, que deje fluir las palabras y pensamientos de una manera espontánea. Ha llegado el otoño, pero sin que acabara el verano, ya me sentía con presión, se me quitará; pensaba, son los síntomas de la vuelta a la rutina unas vacaciones mas, un año mas, un momento mas en nuestras vidas. Pero no, sigue y sigue y persiste. Cambios, son momentos de cambios forzados a los que no he elegido estar, pero las cosas a veces son así, quizá porque queremos que sean así, pero cuando nos encontramos en momentos de extrema debilidad nos volvemos mas vulnerables y nos sentimos desprotegidos, nos acurrucamos en una cuna donde no queremos salir, porque nos da miedo lo que hay fuera. Miedo, ya nombré la palabra clave, esa palabra horrible que nos aterra a todos. Hasta cuando tendremos miedo de cosas que realmente no dan miedo. Lucho para volver a ser yo y seguir siendo yo, sin ese miedo que nos hace indefensos. LUCHO!